En el bosque

Una noche, caminaba por el bosque cuando escuché algo moverse entre los arbustos detrás de mí. Giré, consternado, pensando en las recientes desapariciones que habían tomado lugar en este mismo sendero, mas pronto me reí de mi propia cobardía. Después de todo, ¿qué posibilidad existía que dos asesinos seriales se toparan en el mismo lugar?

El Pozole de la abuela

A pesar de los primeros indicios de demencia, el sazón de la abuela aún era espectacular. Toda la familia se deleitó de su pozole. Hasta el perro recibiría una buena porción de huesos y cueros. Se los pusimos en su tazón, pero el rechoncho canino no se ha aparecido. Pensándolo bien, nadie lo ha visto o escuchado desde que llegamos a comer….

Universidad

Nos acurrucamos en su cama, tal y cómo lo habíamos hecho durante los últimos 5 años. Las lágrimas corrían por sus mejillas, mientras ella me hablaba sobre la universidad a la que atendería al terminar el verano. Me dijo que esta se encontraba al otro lado del país, muy muy lejos de aquí.

En ese entonces yo no sabía lo que era una universidad, ni por qué ella estaba tan triste. Yo sólo sacudía mi cola alegremente, agradecido de poder ver a mi dueña todos los días.

Regalitos navideños

Cuando mi hija bajó corriendo las escaleras para ver todo lo que recibió de Santa Claus esa navidad, encontró abajo del árbol una muñeca, un par de rojizas zapatillas de ballet y un hermoso cachorro de sabueso.  Toda la mañana jugó con sus regalos, jovial y agradecida con el gordito bonachón.

No fue hasta pocos días después que empecé a notar extrañas ocurrencias a nuestro alrededor. Su muñeca, una figura de plástico con facciones delicadas y largo pelo sintético, comenzó a aparecer inexplicablemente en diferentes cuartos alrededor de la casa, seguido en lugares que de ninguna manera mi hija alcanzaría. Por otro lado, el pelaje de su adorado cachorro comenzó a caerse a manojos y su piel se tornó oscura como carbón. El animal pronto se volvió feroz, gruñéndole a quien osare acercársele.

De las zapatillas, ni hablar. Tan pronto mi hija se las puso por primera vez, comenzó a zapatear incontrolablemente, con mucha más intensidad de lo que sus piernas le permitirían.

Consternado por los sucesos y sumamente confundido sobre por qué el alegre barbudo le daría tan espeluznantes regalos a una dulce pequeña, tomé de entre las ramas de nuestro árbol navideño la carta que ella le escribió. Con la esperanza de que entre sus palabras pudiera encontrar una pista de la razón para tal crueldad, comencé a leer:

“Querido Satán…”

El monstruo bajo la cama

Hay un monstruo debajo de mi cama. Hace mucho escándalo, me persigue por doquier y me aterroriza todos los días. Mis padres me aseguran que no tengo nada de qué preocuparme, que tan solo son niñerías, pero yo sé de lo que hablo. Sólo yo me percato de cómo el monstruo se apodera lentamente de nuestras vidas y a mí me arrebata todo lo que considero más preciado. Maldito sea el día en que mis padres lo trajeron del hospital y en mi cuarto instalaron esa cochina litera.

La Mariposa

Un día en el bosque, los animalitos se percataron de que una mariposa que se había postrado en una orquídea silvestre llevaba mucho tiempo sin moverse. Aun cuando todo el néctar de la flor se había secado y el sol se escondía y volvía a salir una y otra vez, la mariposa se mantuvo quietecita en su lugar.

Preocupado por la mariposa, el gusano le preguntó qué sucedía, pero ella se negó a responder. Lo mismo ocurrió cuando la polilla, la hormiga y la luciérnaga le preguntaron. No fue sino hasta que la araña le rogó que le dijera por qué no se iba volando, que la mariposa, con un profundo suspiro, respondió:

— ¿Has escuchado alguna vez sobre la teoría del caos?

Filet Mignon

El cazador blandió la hoja tres veces contra la roca para afilar, posteriormente deslizando el cuchillo entre la roja y sangrante carne, cortando un grueso filete, ideal para su guiso predilecto.

Delicadamente lo colocó sobre un plato, empapándolo en un marinado de vino tinto y vinagre balsámico. Permitió que la carne absorbiera los jugos y se empreñara de su sabor. 

Dirigió su atención a las zanahorias y espárragos que hervían en la olla, luego a las papas listas para ser peladas y machacadas.  El resto de la carne reposaba sobre la barra de su cocina; necesitaría un congelador más grande para conservar los frutos de su más reciente cacería. La presa había dado una buena batalla, escabulléndose sigilosamente en el bosque, pero al final no fue rival para la mira de su rifle.

Vertió aceite extra-virgen en una sartén, sus oídos deleitados al escuchar el relajante chisporroteo cuando posteriormente postró el filete sobre esta. Los vapores ascendían. El aroma lo incitaba a pasar la lengua sobre sus labios, saboreando el placer de un Filet Mignon con cubierta balsámica.

El asado a término medio era esencial, no había otra manera de comer tan suculento corte. Era un juego de paciencia la cual él poseía en abundancia.

Vistió la mesa con un impecable mantel blanco, encendió un candelabro al centro y colocó la plata fina a los costados de su plato de vajilla china. Había un orden casi natural en tal acto. Una botella de vino tinto, cosecha 1940 de un humilde viñedo francés, combinaría maravillosamente con su manjar.

Espolvoreó especias finas sobre los vegetales. El filete lo tomó con pinzas y delicadamente lo sirvió sobre su plato. Estaba grasoso y suave. Imaginó su centro rosado. En su paladar casi podía sentir su fibrosa textura. Arregló sus alimentos con finura, asegurándose que ningún platillo tocara al otro.

Tomó asiento, destapó el vino para permitirle respirar. Tras servirse media copa, inhaló su simultáneamente armónica dulzura y amargura. Perfección.  Lentamente partió un pedazo de carne, los jugos se derramaron por los costados y esparcieron sobre el puré en arroyos carmesí.  

Masticó la carne lentamente, saboreando su complacencia y concluyó que la labor había valido todo su esfuerzo. Cortó otro pedazo y lo puso en su boca. Miró una vez más el resto de la carne, experimentando angustia a la idea que el sabor luego de congelarla nunca volvería a asemejar a la suculencia que actualmente deleitaba su paladar, mas no permitió que tal hecho lo perturbara demasiado.  De cualquier manera, algún otro joven excursionista tendría que toparse con su cabaña tarde o temprano.